jueves, 23 de julio de 2009
Publicado por A_Garcia @ 9:02
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caja de cerillas repartida en Valencia, en 2008, por abortistasEl domingo 12 de julio los feligreses asistían a la Misa de las 10 de la mañana y a la de las 11:30 en la parroquia de Santa Genoveva Torres en Majadahonda, en Madrid. 

El párroco relata lo que pasó después de que, durante la celebración de las 11:30, percibiera un fuerte olor a gasolina:

"Al acabar la celebración me puse a buscar con algún feligrés y descubrí, conectados al sistema de aire acondicionado que está en el tejado, a cuatro metros de altura, una especie de botellas con algo que salía de ellas".

 Inmediatamente informó del hallazgo a la Policía Local, quien a su vez se puso en contacto con la Guardia Civil: "Me dijeron 'Padre, tiene usted que desalojar la iglesia, no puede celebrar misa dentro porque esto es más serio de lo que parece'. Llegaron los Tedax, vieron los explosivos y se llevaron muestras".

Resultaron ser siete artefactos incendiarios de fabricación casera, consistentes en botellas de dos litros rellenas de gasolina y conectadas con una mecha. Fueron colocados en la madrugada del domingo en el conducto de ventilación.

 “Estaban colocados para hacer daño, la idea era quemar el templo. Es un prefabricado y es fácil que arda”, aseguró el sacerdote, a la vez que señalaba que había oficiado las misas con "más de 500 personas metidas dentro del templo, con eso ahí encima". 

 No se habían producido amenazas previas, y, debido a algún fallo en el mecanismo y a la rápida actuación del párroco no se produjo ni explosión ni incendio. Ahora bien: ¿qué habría pasado de haberse producido?

 El presidente del Observatorio Antidifamación Religiosa, Antonio Alonso, responde: “De haberse consumado, el atentado podría haber causado una tragedia mayúscula”.  
Desde el citado observatorio se denunció y reprobó “ este hecho deleznable y odioso, por suponer un ataque consumado a un templo católico y por la intentona de asesinar a familias que cometían el "error" de asistir pacíficamente a su culto dominical”.

Recordaron que desde este Observatorio “ya habíamos denunciado ese proceso social por el que se empieza ridiculizando una fe, luego a sus miembros y después se pasa al ataque verbal y luego físico.” Señalaron que “parece que ya hemos llegado, lamentablemente, a esa fase.” “Este hecho nos retrotrae, como ya hemos denunciado en otras ocasiones, a épocas pasadas de fatal memoria o a situaciones actuales parecidas de persecución religiosa en otras partes del mundo.”

El pasado domingo, el cardenal arzobispo de Madrid, Mons. Rouco Varela, se presentó “por sorpresa” en la parroquia víctima del ataque, para presidir la Misa de las 13:00. Mostraba así su apoyo de pastor a una comunidad eclesial que una semana antes había sufrido ataques violentos. "La parroquia es un punto de unión de la gente", señaló en una homilía en la que reiteró las llamadas a "la paz y la calma", a la vez que reconoció estar preocupado porque "hacía decenas de años que no se producían hechos como estos". Señaló que no hay que extrañarse que se pudieran producir hechos como los sucedidos el domingo 12 habida cuenta de la existencia de jóvenes manipulables provenientes de familias desestructuradas. No obstante, concluyó que "quien siembra vientos, recoge tempestades”.

 

Aquí, en España; en este mismo mes.

Quien tenga ojos para ver, que vea.

 

 


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