El obispo encargado de restaurar la esperanza, después del peor
brote de persecución anticristiana de los tiempos modernos en la India, tiene
grandes expectativas por la misión de paz que comenzará hoy, 4 de diciembre,
al permitir por fin que miles de desplazados puedan regresar a sus
hogares.
Decenas de miles de cristianos del estado indio
de Orissa están aún demasiado asustados como para regresar a sus aldeas, más de
tres meses después de que los extremistas saquearan pueblos enteros, matando a
500 personas y destruyendo al menos 4.000 casas y más de 100 iglesias y capillas
en el distrito de Kandhamal.
Con numerosos informes de continuas amenazas a
los cristianos por parte de los extremistas hindúes - quienes se niegan a
permitir que regresen a menos que se conviertan - altos miembros del clero están
cada vez más preocupados por la supervivencia en Kandhamal.
Pero ahora, en una entrevista con
Ayuda a la
Iglesia Necesitada, el Arzobispo de Cuttack-Bhubaneshwar, Monseñor Rafael
Cheenath, afirmó que una misión de paz en Kandhamal, guiada por los líderes
indios, persuadiría a las comunidades hindúes a reconciliarse con sus vecinos
cristianos.
El equipo de 150 personas - en el que están
incluidos profesores y líderes de Orissa y Delhi – tiene planeado ir reuniéndose
de casa en casa con las familias para disipar así los temores que les causan los
militantes hindúes, quienes representan para los cristianos una amenaza por su
forma de vida, ya que están intentando convertirles.
Ya en su diócesis de Bhubaneshwar, capital de
Orissa, el Arzobispo Cheenath anunció que creía que esta misión ofrecía un rayo
de esperanza, porque el equipo incluye tanto a hindúes como a cristianos.
Dijo: “La misión de paz es algo que debe llevarse
a cabo. Lo que la hace tan prometedora es que la iniciativa no ha llegado a
partir de nuestra propia comunidad, sino de las demás, incluidos otros grupos
religiosos”.
El Arzobispo continuó: “Los planes que los
coordinadores han puesto en marcha se basan en el hecho de que del 50 al 60 por
ciento de los hindúes en Kandhamal – y en otros lugares – sienten enormemente lo
que está sucediendo y quieren cooperar de cualquier forma para devolver la
situación a la normalidad.
Informes de primera mano confirman que en
Kandhamal, las relaciones de los hindúes con los cristianos se rompieron después
de que el político extremista Swami Laxmanananda Saraswati, cuya muerte
desencadenó en agosto el ultimo brote de violencia, orquestara una campaña de
odio contra católicos y protestantes por igual.
Y, contrariamente a los informes que alegan que
las atrocidades fueron una reacción espontánea al asesinato de Swami, tuvo lugar
una cuidadosa iniciativa planeada, en la que los extremistas hindúes lavaron el
cerebro a los hindúes en Kandhamal convenciéndoles para tomar las armas contra
sus vecinos.
Hasta ahora, muy pocos cristianos en Kandhamal
han regresado a sus destrozadas casas y se encuentran bajo la presión de los
funcionarios del gobierno para que abandonen los campos de socorro, tanto en el
distrito como en otros lugares, incluidos Bhubaneshwar y Cuttack.
El Arzobispo Cheenath comentó: “Queremos
desesperadamente que la gente regrese a sus hogares, pero para que eso ocurra,
deben sentir que están protegidos. Estamos pidiendo a la policía que permanezca
en la región”.
Fuente: www.ain-es.org