El Papa ha asegurado que 60 años después de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos el derecho "a la vida, a la libertad y a la
seguridad de cientos de millones de persona sigue amenazado" y en este tiempo se
han erigido "nuevas barreras por motivos de raza, religión y opinión política".
En su discurso, Benedicto XVI señala que la Declaración Universal de los Derechos Humanos sigue siendo un "altísimo punto de referencia del diálogo intercultural sobre la libertad y los derechos del hombre" y subrayó que la dignidad de la persona está garantizada "sólo cuando todos sus derechos son reconocidos", mostrando que esta celebración es una ocasión para verificar en qué medida esos ideales aprobados hace sesenta años en París son respetados por las legislaciones nacionales "y, sobre todo, en la conciencia de los individuos y de la colectividad".
"Un largo camino ya se ha recorrido, pero queda aún mucho por completar: centenares de millones de personas ven todavía amenazados sus derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad", ha destacado en su discurso el Santo Padre, agregando que "no siempre se respeta la igualdad entre todos ni la dignidad de cada uno, mientras nuevas barreras se han levantado por motivos relacionados con la raza, la religión, la opinión política u otras convicciones".
"Que no cese el compromiso común para promover y definir mejor los derechos del hombre y que se intensifique el esfuerzo para garantizar el respeto", afirma el Santo Padre.
El Papa aboga por la construcción de un mundo donde cada ser humano "sea acogido con plena dignidad y donde las relaciones entre los individuos y entre los pueblos estén reguladas por el respeto del diálogo y la solidaridad" y recuerda que los derechos humanos están basados en Dios, "que ha dado a cada uno la inteligencia y la libertad", y, si se prescinde de "esa sólida base ética, los derechos humanos serán frágiles, ya que quedarían privados de un sólido fundamento".
En el concierto, al que también asistió el presidente de Italia, Giorgio
Napolitano, la Brandenburgisches Staatsorchester interpretó piezas de Félix
Mendelssohn, Wolgang Amadeus Mozart, Amilcare Ponchielli y Manuel de Falla. Inma
Shara eligió la Danza Número 1 de la "Vida Breve", música que puso la nota
española en el Vaticano y arrancó fuertes aplausos del Papa y el resto de
asistentes.
Inma Shara asegura que poder dirigir ante el Papa era
"la mejor sinfonía" que la vida le ha ofrecido y muestra que "esta oportunidad
porque es un sueño que se hace realidad".
Fuente: www.cope.es