Por esto, convenientísimamente es
figurada esta Virgen por aquella arca del testamento hecha de madera de
Setín (Ex 25, 10), que es madera incorruptible, para significar la
incorrupción y pureza de esta sacratísima Virgen, que es el arca
mística donde estuvo el maná de los cielos y pan de ángeles y donde
estuvo aquella vara de la raíz de Jesé, sobre cuya flor se asentó el
Espíritu Santo (Is 11,1).
Es también figurada por el hermosísimo trono de Salomón, de que dice la Escritura que era hecho de marfil, y que estaba dorado de un oro muy resplandeciente, y que tal obra como aquélla no fuera nunca hecha en todos los reinos del mundo (1R 10,20). Las cuales cosas, todas perfectísimamente convienen a esta sacratísima Virgen como a trono espiritual de aquel verdadero Salomón, pacificador del cielo y de la tierra.
Es también figurada por
aquel huerto cerrado y fuente sellada de los Cantares (4,12) y por
aquella puerta oriental que vio el profeta Ezequiel (43,2): porque
ninguno comió de la fruta de aquel vergel, ni bebió del agua de aquella
fuente, ni entró por aquella puerta, sino sólo el Hijo de Dios, porque
sólo é
l era su amor, su pensamiento, su deseo, sus cuidados, su memoria
continua.
Porque, como dice San Agustín, toda la obra y vida de María siempre estuvieron atentas a Dios, que residía en medio de su corazón, según aquello del profeta que dice: Dios en medio de ella nunca será movido, y ayudarla ha el Señor por la mañana muy de mañana (Sal 45,6); o como traslada San Jerónimo: En el nacimiento de la mañana, que es en el principio de la vida, donde fue llena de gracia y dones celestiales; porque tales convenían que fuesen los cimientos de una obra que Dios quería tanto levantar. Porque si el santo Job (31,18) se gloría que del vientre de su madre salió con él la misericordia, ¿qué diremos de ésta, que había de ser madre de Misericordia? Y si Jeremías (1,5) y San Juan Bautista (Lc 1,41) fueron llenos de gracia en el vientre de sus madres, el uno porque lo escogía Dios para profeta y el otro para más que profeta, ¿qué diremos de esta Virgen, escogida para Madre del Señor de los profetas, pues conforme a la dignidad da Dios la gracia y la santidad?
(Texto publicado en la Editorial EDIBESA)