viernes, 28 de noviembre de 2008
Publicado por Desconocido @ 18:11
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Hola, me llamo, bueno, mejor no se lo digo, pues de hacerlo, no podría continuar escribiendo, tan solo le contaré que estudio en un instituto público de Albacete.

Cuando comencé la Educación Secundaria cambiaron muchas cosas, conocí profesotes de todas las tendencias, buenos y malos, simpáticos y antipáticos, unos que me caen mejor y otros peor, y lo que es más importante, unos que respetan la libertad de los alumnos y otros que no.

Cuando se es católico, y se tiene unas ideas, unos principios, unos ideales de vida, no siempre se coincide con los profesores, y aquí empieza el problema.

Hay profesores que utilizan sus clases para inculcar una serie de valores que, frecuentemente, entran en conflicto con los de algunos de los alumnos, es entonces cuando el estudiante se encuentra entre la espada y la pared.

 Los que hemos pasado por esta situación, sabemos que solo tenemos dos opciones: podemos callarnos, dejar la pista libre a esos comisarios políticos para inculcar su ideología laicista y radical, traicionando así nuestro principios; o bien podemos enfrentarnos, dar la cara, sabiendo que nos la partirán.

Quienes lo hemos hecho, sufrimos una “represión” por parte una porción importante del profesorado, siendo mal calificados en los exámenes, ridiculizados en publico, marcados para cursos posteriores, además de tener que enfrentarnos a muchos compañeros que han sido convencidos por esos manipuladores, y son los encargados de hacer la vida imposible a quien no piense como ellos, no solo insultando y escupiendo, sino también dando palizas, amenazando de muerte e incluso “acompañándote” del instituto a casa y viceversa, mientras te insultan, zarandean, escupen, pegan y tientan para que les respondas y así justificar sus acciones.

 A pesar de todo, merece la pena defender la libertad, pues podrán atacarnos hasta acabar con nosotros, pero, si ponemos nuestra esperanza en Cristo, seguimos su ejemplo  y nos apoyamos en Él ofreciéndole nuestro sufrimiento y pidiéndole ayuda, nos dará las fuerzas necesarias para continuar.


 

Fuente: CRISMON


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